Si has seguido el curso hasta aquí, ya habrás notado que el ordenador está tomando forma, aunque todavía le falta un poco para que puedas sentarte a exprimirlo.En este número te contamos todo lo que debes saber sobre la tarjeta gráfica, el disco duro y las unidades ópticas del equipo. Al igual que hasta ahora, la práctica acompañará a la teoría, de forma que tú mismo puedas lanzarte a montar o actualizar tu ordenador.

         

 

Elige tus componentesTal vez lo más complicado de todo sea elegir las piezas que formarán parte del equipo. Está claro que el presupuesto manda por encima de todo, pero dentro de una misma gama de precios ¿qué elegir? Para que salgas de dudas te recomendamos que leas los test de nuestra sección de hardware. En ellos te contamos los detalles clave a la hora de comprar cada tipo de dispositivo, y analizamos una selección de los mismos. De esa forma, puedes saber cuál es el mejor y cuál guarda una mejor relación calidad/precio.
Sin ir más lejos, en el número 246 de Computer Hoy puedes encontrar un completo test de tarjetas gráficas en el que, como novedad, probamos su rendimiento con los juegos más exigentes. Si además tienes dudas sobre qué disco duro le sentaría mejor a tu equipo, échale un vistazo a la sección de hardware de este mismo número. Y no nos olvidamos de las grabadoras, para las que tendrás que consultar el 243.

 


La tarjeta gráfica es el componente encargado de representar la información procesada por el equipo en una pantalla. Para ser más claro: sin una tarjeta gráfica en tu PC no tendrías dónde conectar el monitor.

Antiguamente servían como simple interfaz para enviar la señal al monitor, pero las tarjetas gráficas de hoy día van mucho más allá. Sobre ellas recae la función de generar efectos en 2D, como fundidos y desplazamientos de ventanas, y en 3D, como la recreación de escenas virtuales compuestas por millones de polígonos. En sí mismas estas tarjetas son un pequeño ordenador, cuyo propósito exclusivo es generar la imagen que se muestra en  pantalla. Es más, las más modernas superan en potencia de cálculo a ordenadores completos de no hace mucho tiempo.

 

Si no tienes una gráfica muy potente y quieres ahorrar, puedes recurrir a una placa base que la lleve incorporada.

 

Por dentro
El corazón de las tarjetas es la GPU, que es el microprocesador encargado de las labores de cálculo. Además cuentan con una memoria propia en la que almacenar los datos que están tratando, como por ejemplo las texturas que se emplean en los juegos para dar más realismo a las superficies.Procesador y memoria pueden ser más o menos rápidos, y esto es lo que marca la diferencia entre un modelo y otro.
Aunque las tiendas y algunos fabricantes se empeñen en vender tarjetas centrándose en la cantidad de memoria que tienen, esto no determina su potencia. Es mucho más importante la velocidad de la memoria que su tamaño.La refrigeración puede ser activa o pasiva. Es decir, incorporar un ventilador o un gran disipador que no genera ruido alguno.
 Compatibilidad
La conexión con el equipo se realiza a través de una ranura de expansión de la placa base. En la actualidad la ranura que se ha convertido en un estándar para ello es la de tipo PCI-Express de 16x, aunque si tienes un equipo antiguo es muy probable que tu tarjeta gráfica sea de tipo AGP o, si tienes un auténtico ejemplar de museo, PCI. A la hora de comprar la tuya, tendrás que tener muy en cuenta con qué ranuras de expansión cuenta tu placa base, que es la que manda.
 Cosa de dos
 Actualmente el mercado de las tarjetas gráficas está dominado por dos grandes empresas: ATI y nVidia. Ambas disponen de gamas similares, con modelos para todos los bolsillos. Estas dos empresas son las que desarrollan la tecnología, pero no quienes las venden al consumidor final. Son los fabricantes como ASUS (https://es.asus.com), cuyas tarjetas hemos empleado para montar nuestro PC, los encargados de partir del modelo de referencia de ATI y nVidia para crear sus productos.
 ¿Cómo elijo la mía?
  Lo primero que debes plantearte es qué vas a hacer con tu ordenador. No necesitarás la misma tarjeta si quieres un PC para navegar por Internet, chatear y llevar a cabo labores ofimáticas, que si pretendes jugar con él o utilizarlo como centro multimedia.Lo segundo que debes tener en cuenta es el presupuesto que vas a dedicar a este componente. Prácticamente cualquier gráfica actual cubre todas las necesidades básicas. Partiendo de esa premisa, y sabiendo que la relación precio rendimiento es prácticamente lineal, la elección es algo muy personal. De todas formas, si quieres estar absolutamente seguro, consulta la comparativa del número 246 de Computer Hoy.
Eso sí, un consejo: compra lo que vayas a usar ahora, lo que realmente necesites, no pienses en el futuro. Las tarjetas gráficas son uno de los componentes con una vida más corta en el mercado. En pocos meses verás cómo los modelos actuales pasan a costar menos de la mitad y son reemplazados por nuevas gamas más potentes. Por lo que una gráfica no es una inversión de futuro, sino un gasto para el presente.

 


Si has optado por una placa base que no disponga de interfaz gráfica de serie, tendrás que instalar una obligatoriamente. Para ello no necesitas prácticamente ninguna herramienta. Basta con insertarla en un zócalo PCI-Express 16x libre y fijarla al chasis con un tornillo, o haciendo uso del mecanismo de fijación que incorporan algunas cajas como la que hemos empleado nosotros, una Gigabyte Poseidon (www.giga-byte.es). Si estás actualizando un equipo antiguo con ranura AGP, el procedimiento es el mismo.

 

1 Localiza en tu placa base la ranura donde vas a instalar la tarjeta. En nuestro caso la placa base que empleamos tiene más de una ranura PCI-Express 16x, por lo que elegimos la primera de ellas.Si dudas cuál es la tuya, consulta el manual de la placa o lee la serigrafía que aparece sobre ella.

 

2 Cada ranura para tarjetas de expansión de la placa base queda enfrentada con una abertura en el chasis. Estas aberturas están tapadas por pletinas metálicas cuando no hay tarjetas instaladas. La forma de retirar las pletinas varía de unos modelos de caja a otros. En unos casos basta con retirar un tornillo de su parte superior en otros hay que ejercer cierta presión sobre la chapa y, en algunos modelos, encontrarás mecanismos de retención, sin tornillos, como el empleado en nuestra caja. Basta con presionar en la parte superior del mismo para liberar el bloqueo.

 

3 Coge la tarjeta gráfica con cuidado de no tocar sus contactos y alinéala con la abertura que has destapado en la caja y con la ranura de la placa base. A continuación ejerce presión sobre ella hasta que quede bien insertada. Como puedes ver en esta imagen, los contactos dorados de la tarjeta deben entrar hasta el fondo en la ranura PCI-Express.

 

4 Fija la tarjeta al chasis empleando el mismo método que utilizaste para liberar la pletina metálica.

 

5 Si en algún momento tienes que retirar la tarjeta gráfica, ten en cuenta que muchas placas base incluyen un mecanismo de retención que impide que la tarjeta se salga de la ranura accidentalmente. Fíjate bien en la tuya, en nuestro caso es necesario tirar de una pieza para liberar la tarjeta.

 


Todas las unidades de disco, sean ópticas, magnéticas, internas o externas, tienen un punto en común: sirven para almacenar información. Por esta razón tu  ordenador debe contar, como mínimo, con alguna de ellas, para alojar el sistema operativo y el resto de los programas y archivos.

 

 La interfaz
Lo primero que debes tener en cuenta al comprar una unidad de disco, sea del tipo que sea, es qué clase de interfaz utiliza para conectarse a la placa base, y si dicha conexión está  disponible en tu placa.Actualmente conviven dos generaciones: IDE y SATA. La principal diferencia entre ambas, a nivel lógico, está en cómo se envían los datos.
IDE funciona como una autopista con varios carriles en la que, en cada ciclo de reloj, sale un coche (bit) por cada carril (hilo conductor del cable). En SATA la cosa cambia. Como su nombre indica (Serial ATA), la transferencia se realiza en serie, es decir, todos los coches circulan por un único carril, pero a diferencia de como ocurre en la vida real, esto no hace que la velocidad disminuya, sino todo lo contrario, ya que los bits, o coches en nuestra analogía, se envían con una frecuencia mucho mayor.Lógicamente el futuro es SATA, pero debes tener en cuenta que si tu placa sólo dispone de puertos IDE no podrás conectar un disco duro, a menos que utilices una controladora específica, igual que a la inversa. Tenlo en cuenta antes de comprar tu disco: la placa base es la que manda.

 

 Discos duros
Un poco más arriba encontrarás una completa comparativa de discos duros que puede servir para orientarte a la hora de comprar el tuyo.Además de la interfaz que utilicen, el siguiente factor que debes tener en cuenta a la hora de comprar el tuyo es su capacidad. La elección de un modelo de mayor o menor tamaño variará en función del uso que vayas a hacer del equipo. En la actualidad lo más común es contar con discos de 320 o 400 gigabytes en adelante, aunque los fabricantes no paran de sacar modelos con mayor capacidad y rendimiento. Sirva de ejemplo el disco que hemos empleado en el montaje de nuestro PC: un Western Digital (www.westerndigital.com) SATA de un terabyte (1.000 gigabytes).
Además del tipo de interfaz y de la capacidad del disco, también puedes tener en cuenta otra característica de la que también depende el rendimiento de la unidad: la memoria caché. Se trata de una memoria intermedia, utilizada por el propio disco a nivel interno, para acelerar el acceso a los datos guardados en el disco. Su tamaño varía de un modelo a otro, tanto es así que la mayoría de fabricantes dispone en su catálogo de discos que sólo se diferencian entre sí por el tamaño de esta memoria, además de por el precio, claro está.En función del uso que vayas a hacer del PC, puede resultarte interesante contar con dos discos duros en lugar de uno sólo. Por ejemplo, si vas a llevar a cabo labores de edición de vídeo, el mejor rendimiento se alcanza utilizando un disco independiente para estos menesteres, y otro en el que almacenar el sistema operativo y el resto de programas.

 

 Unidades ópticas
Si quieres que tu PC sea capaz de leer o grabar CD o DVD necesitarás, al menos, una unidad lectora o grabadora de este tipo de soportes. Para el montaje de nuestro  PC hemos contado con unidades de Samsung (www.samsung.com/es), tanto IDE como SATA.Lo más habitual en la actualidad es contar con una grabadora de DVD que reconozca y grabe casi todos los formatos existentes, en cuanto a DVD y CD se refiere y, si el presupuesto llega, un lector de DVD para poder realizar copias “al vuelo” y no utilizar la grabadora más que para su principal función: grabar.
Este es uno de los componentes en los que más puedes sorprenderte por el precio, afortunadamente de forma positiva. Si buscas bien, puedes encontrar grabadoras por menos de 30 euros y lectores por apenas 20.

 

 Alta capacidad
Nos encontramos en un momento de transición hacia los nuevos soportes ópticos de alta capacidad. Hace poco más de un par de meses existía una guerra abierta entre dos formatos: HD DVD con Toshiba como principal defensor, y Blu-ray, la apuesta de Sony.El desenlace ha sido más prematuro de lo esperado. Una sucesión de hechos encadenados ha propiciado que Toshiba se haya visto obligada a abandonar HD DVD, con lo  que, aparentemente, Blu-ray acabará tomando el relevo al DVD, como éste lo hizo con el CD.
Ya es posible encontrar lectores de este tipo de formato para el PC. Como pasa siempre con los recién llegados, los precios son altos y su sentido práctico es discutible a menos, eso sí, que quieras usar películas grabadas en este formato.Puedes encontrar discos duros de diferentes capacidades y tamaños. Los de 3,5″ se emplean en ordenadores de sobremesa, mientras que los de 2,5″ suelen usarse en los equipos portátiles.

 


Tanto los discos duros como las unidades ópticas (como lectores y grabadoras de CD, DVD, Blu-ray, etcétera) se instalan de un modo prácticamente idéntico. A continuación te damos todas las claves para que montes los tuyos sean del tipo que sean.

 

 Unidades IDE
Como ya te hemos contado, actualmente conviven en el mercado unidades IDE (o PATA) y unidades SATA. La principal diferencia entre ellas, al margen de su rendimiento, está en el modo de conexión a la placa base.Con SATA cada unidad se conecta a un puerto de la placa base en exclusiva, por lo que no hay nada a configurar. En el caso de IDE la cosa cambia.

 

1 A cada canal IDE de la placa base pueden conectarse dos dispositivos. Ambos comparten el mismo cable, que tiene tres conectores: uno de ellos para la placa base y los dos restantes para unidades IDE, ya sean discos duros o lectores ópticos.

 

2 Al compartir el mismo cable los dispositivos tienen que asumir diferentes roles: uno debe actuar como maestro y el otro como esclavo, de forma que no interfieran el uno con el otro. Esta configuración se realiza en la  propia unidad por medio de jumpers o puentes que actúan a modo de interruptor.

 

3 Si te fijas en la parte posterior de cualquier unidad IDE, verás que hay una pequeña pieza de plástico colocada sobre una serie de pins. Esa pieza es el jumper. Puedes consultar qué efecto tiene, en función de la posición en la que esté, en la etiqueta del dispositivo o bien grabado en su propia superficie.

 

4 En el caso de nuestra grabadora de DVD de Samsung, la información se encuentra marcada en la propia carcasa, cerca de la zona de contactos. MA significa que la unidad trabaja en modo Maestro (Master), el ideal si sólo vas a conectar una unidad al mismo canal IDE, o deseas que tenga la mayor prioridad si comparte canal con otro dispositivo. Por ejemplo, si conectas un disco duro y un lector de DVD al mismo cable, es recomendable que el disco duro actúe como maestro. SL es el modo Esclavo (Slave). Se utiliza si el dispositivo comparte canal con otro disco o lector configurado en modo maestro. El esclavo tiene menor prioridad y rendimiento que el maestro, por lo que si, por ejemplo, vas a instalar una grabadora y un lector en el mismo canal, te recomendamos que configures la grabadora como maestro.CS son las siglas de Cable Select. Significa que los dispositivos actuarán como maestros o esclavos en función de si los conectas en el centro o en el extremo del cable IDE.

Independientemente de si fijas la configuración con jumpers o lo haces por la posición del cable, es recomendable que te acostumbres a conectar los maestros en el extremo y los esclavos en el centro, siempre que el cable sea lo suficientemente largo para ello.

 

5 Para cambiar de posición el jumper no tienes más que tirar de él para sacarlo. Si no puedes hacerlo con las uñas utiliza un alicate de punta fina o una pinza. A continuación vuelve a insertarlo en su nueva posición, asegurándote de que une dos pins.

 

 Instalación en el chasis
El montaje de las unidades en el chasis varía mucho en función del diseño del mismo. Las cajas de mayor calidad incluyen sistemas de fijación que no requieren de herramientas, mientras que las más económicas  emplean tornillos. Para cualquiera de ellas es fundamental un elemento: el sentido común.

 

1 Lo primero es localizar las bahías destinadas a la instalación de cada tipo de dispositivo. Las que utilizan las unidades ópticas son de 5 y 1⁄4 pulgadas de ancho y tienen una abertura hacia el frontal del chasis. Las empleadas por los discos duros de sobremesa son de 3,5” de ancho y puedes encontrarlas con aperturas hacia el frontal (para disqueteras, lectores de tarjetas, etcétera) o sin ellas, para la instalación de discos duros.

 

2 Si el hueco donde vas a instalar tu unidad da hacia el exterior y está tapado por un embellecedor, tendrás que quitarlo. En algunos casos basta con hacer presión desde el interior y en otros tendrás que desmontar el  frontal completo, desbloqueando las pestañas que lo fijan al chasis y quitar las tapas que sean necesarias.

 

3 Además algunas cajas llevan tapados los huecos con pletinas metálicas. Lógicamente debes quitarlas para instalar tus unidades. Cuando estén unidas a la caja tendrás que romperlas moviéndolas hasta que se desprendan. Si es necesario, puedes ayudarte con un alicate de punta.

 

4 Ahora es muy habitual que los fabricantes de chasis incluyan unas guías que se colocan en los extremos del disco o lector óptico.  Suelen colocarse a presión y, con ellas puestas,  basta con alinearlas con el emplazamiento preparado expresamente para alojar el disco duro y empujarlo hasta el fondo para que quede fijado por las pestañas de la propia guía.

 

5 Si tu caja utiliza otro sistema de fijación, tendrás que consultar su manual. Por ejemplo, la caja Poseidon de Gigabyte incluye un mecanismo que bloquea las unidades al desplazarlo. Basta con insertar el dispositivo en el hueco que se haya elegido y desplazar hacia delante la pestaña.

 

6 En el caso de que no use ninguno de estos sistemas, es probable que el anclaje se realice por medio de tornillos. Inserta la unidad hasta que quede rasante con el frontal de tu caja, o hasta que coincidan los agujeros si se trata de un disco duro, y coloca cuatro tornillos para fijarlo.

 

 Conexión del cableado
Una vez hayas completado los apartados anteriores llega el momento de conectar el cableado. Todas las unidades llevan un cable de datos y otro de corriente que procede de la fuente de alimentación. La diferencia se  encuentra en si estás conectando un dispositivo IDE o SATA. Puedes hacerlo así:

 

1 La fuente de alimentación tiene un buen número de cables, como habrás podido comprobar. Si tu dispositivo es de tipo SATA, tendrás que localizar ese cable, mientras que si se trata de uno de tipo IDE el que debes emplear es el de 40pin.Elige el cable en cuestión teniendo en cuenta su longitud, ya que no todos los cables de la fuente miden lo mismo.

 

2 Si te fijas verás que en ambos casos el conector está diseñado para que sólo pueda insertarse en una posición. Empújalo hasta el fondo y asegúrate de que queda bien fijado.

 

3 En el caso de los discos SATA, el cable de datos tiene dos puntas exactamente iguales.Puedes conectarlas indistintamente en la placa base o la unidad de disco. Elige un canal SATA de la placa base e inserta el conector en la posición correcta.A continuación toma el otro extremo del cable e insértalo en el disco fijándote también en su posición. Este será el aspecto de tu unidad SATA con los cables de alimentación y datos.

 

4 Si tu disco es IDE entonces debes tener en cuenta algunas cosas más. Aunque es habitual, no todos los cables IDE tienen una muesca que impida su inserción en la posición incorrecta pero tranquilo, aunque te  equivoques al conectar una unidad no se estropeará, simplemente no funcionará.Para conocer en qué orientación debe insertarse el cable, las fajas planas tienen el hilo número 1 marcado con un color diferente. Fíjate en la serigrafía de tu unidad para saber hacia qué lado debe quedar. Nosotros te damos una pista en cuanto a la unidad se refiere, ya sea disco duro o lector óptico: el primer hilo queda hacia el mismo lado que el cable de alimentación.

 

5 Conecta el extremo que queda más separado del resto a la placa base.Por último conecta el otro extremo del cable a tu unidad .

 


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